El proyecto pretende fortalecer y potenciar los esfuerzos que se vienen dando desde las diversas instituciones del Estado y la sociedad civil, para que los niños trabajadores de las zonas de intervención, en particular aquellos en condiciones de pobreza y marginación sociocultural, sepan ejercer sus derechos y sobre todo accedan a su derecho a la educación.
El proyecto desarrolla su trabajo en las comunidades urbanas de Lima en situación de extrema pobreza donde niños y niñas de corta edad están involucrados en formas nocivas de trabajo infantil, expuestos a diversas formas de abuso y excluidos del acceso a sus principales derechos como el de la Educación.
Se ejecuta en dos zonas de intervención ubicadas en las áreas periféricas de Lima. Allí las principales actividades económicas de la población son una intensiva labor manual en el sector informal, fabricación de ladrillos, recojo y separación de desperdicios, reciclaje de la basura y picado de piedras. El ingreso que se percibe por estas actividades es extremadamente bajo y son familias enteras las que se ubican en este trabajo, incluyendo niños (as) de corta edad que están expuestos a graves riesgos de daño físico así como a su desarrollo intelectual y psicológico. La primera zona está ubicada al este de Lima en las comunidades urbanas de Nievería y Paraiso en Huachipa en el distrito de Lurigancho – Chosica, allí fabrican ladrillos (actividad denominada labranza). La segunda zona se ubica al norte de la ciudad en los asentamientos humanos de Las Lomas de Carabayllo de reciclaje de basura y la comunidad de Sol Naciente en la que se encuentran niños dedicados a la picar las piedras. En estas Comunidades se encuentra también un alto nivel de violencia doméstica. Pese a que en todos estos casos se involucran niños en el trabajo infantil nocivo, en cada una de las zonas las condiciones de vida de los niños tienen particularidades.
Los tres aspectos fundamentales que el proyecto ofrece como alternativas de solución están relacionados al otorgamiento de microcréditos para que las familias que tengan a sus niños trabajando puedan prescindir de la mano de obra infantil. De ello han derivado también las experiencias de los microemprendimientos como alternativas de comercialización en familias negociantes. También está muy presente en este proyecto el tema de la educación que es uno de los derechos fundamentales que el niño trabajador ve muy vilipendiado, y finalmente el tema de salud mediante los refuerzos nutricionales, pues poco se avanza si al conseguir los espacios educativos y las posibilidades de asistencia al colegio a un niño que no va a rendir por que no ha desayunado o porque está desnutrido.
Como otro aspecto a resaltar está el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias en defensa de los derechos de la niñez trabajadora, para lo cual se capacita a las autoridades locales e instituciones de base impulsando el ejercicio de sus derechos.
Los niños y niñas del proyecto comentan:
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“Gracias a este proyecto ahora puedo creer en un futuro. Puedo estudiar porque tengo una biblioteca y un centro de computación. Nada de esto estaba antes. Aunque todavía ayudo a mi papá y mamá en mi casa, me apoyan mucho más en mi educación y ahora ya saben que es lo primero.” (Epifania, 13 años).
“Me uní al proyecto porque mis primos ya habían estado y nos contaron a mi y a mi mamá lo bueno que era. Antes solo trabajaba y no tenía tiempo para estudiar. Hoy voy a la escuela, luego vengo al proyecto donde me ayudan a ser mejor estudiante y luego corro a practicar la guitarra. Soy parte del grupo de músicos del proyecto y vamos a hacer una presentación pronto para toda la comunidad. Ahora disfruto mucho mas de mi vida aquí.” (Alex 13 años).
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“Estoy muy contento aquí. Las educadoras me quieren mucho y gracias a ellas puedo estudiar mejor y hacer mis tareas para la escuela. Hace poco me regalaron mi silla de ruedas y mi vida cambio. Hoy puedo participar con mis amigos y amigas, estudiar,, jugar y compartir con mi familia todo lo que hacemos aqui.” (Diego, 10 años).
Nota 1: Epifania y Alex son Presidenta y Vice-Presidente, respectivamente de la Asamblea de egresados del proyecto en la zona de Nievería (Huachipa). Forman parte del grupo de niños y niñas que participaron en los primeros dos años del proyecto, y que continúan involucrados a través de su participación en las asambleas de ex alumnos del proyecto, actividades en la comunidad, uso de la biblioteca y sala de cómputo y participación en distintos talleres de arte.
Nota 2: Diego es un participante activo del proyecto en la zona de Las Lomas (Carabayllo). Sus energías y ganas de vivir son envidiables. Su discapacidad física no le ha impedido participar junto con sus amigos y amigas de todas las actividades del proyecto, ganándose el aprecio y admiración de todos a su alrededor.