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Experiencias significativas

Centro de Estudios Sociales y Publicaciones – CESIP

El Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP) dedica sus esfuerzos a la erradicación progresiva de los factores de exclusión social y las barreras socioculturales que limitan las oportunidades de desarrollo personal a la población infantil y adolescente, e impiden su acceso al ejercicio de derechos, entre éstos el trabajo infantil.  En este ámbito, aborda la prevención y retiro de niñas, niños y adolescentes de trabajos peligrosos, desarrollando acciones encaminadas a la restitución de sus derechos, especialmente propiciando su acceso y permanencia en el sistema educativo y éxito en su desempeño escolar.

Presentamos tres testimonios de niños, niñas y adolescentes participantes de uno de los proyectos del CESIP apoyado por TDH de Holanda: “Derechos y protección para niños, niñas y adolescentes que trabajan en Lomas de Carabayllo”.

Geraldine Vilela Zelada es una joven de 18 años, vive en un centro poblado alejado, denominado Villa Rica en Las Lomas de Carabayllo, ubicada a la altura del Km. 36 de la Panamericana Norte.  Es la mayor de 3 hermanos y vive con ellos y su padrastro ya que, inesperadamente su madre falleció de cáncer el año pasado.

Cuando a mediados de 2002 recorríamos la zona -junto con las integrantes de CABILCA - aplicando encuestas a los niños, niñas y adolescentes que se encontraban trabajando en el reciclaje de la basura, nos llamó la atención desde un inicio la bella sonrisa y mirada dulce de la adolescente de 13 años que nos abría la puerta de su casa hecha de esteras, cartón y triplay, tenía en brazos a su hermanito que aún no cumplía su primer año de vida.  Luego de presentarnos, ¿trabajas? le preguntamos. Si dijo ella. ¿En qué?  En el reciclaje nos contesta ella (una actividad muy común en las familias de la zona, en el que se encuentran inmersos cientos de niños, niñas y adolescentes).  Desde ese instante, empezamos a establecer un hermoso vínculo que permanece hasta el día de hoy, aunque ya no nos veamos tan seguido como antes.geraldine >

Geraldine como todas y todos los demás participantes, tuvo la oportunidad de evaluar la intervención del proyecto, escribiéndonos una carta en que nos relata cómo se sentía y era su vida antes de participar en las actividades, que nos muestra claramente la realidad que viven los niños, niñas y adolescentes que trabajan en Las Lomas.  Nos cuenta que se “sentía sin ánimos de estudiar, no tenía amistades, no me comunicaba ni con mis padres, era tímida y no valoraba lo que hacía, sabes era como un entretenimiento para mi el trabajar en reciclaje, no conocía mis derechos que tenía como ser humano, más trabajaba y no presentaba mis tareas”. 

Geraldine, al igual que otros 150 chicos y chicas que participaron durante 3 años y medio en las diversas actividades del proyecto, los siempre esperados paseos a un centro recreacional o a la playa;  los talleres participativos de sensibilización sobre los Derechos del Niño y la Niña, sobre las consecuencias negativas por trabajar en el reciclaje con reveladoras y sorprendentes respuestas de los niños, niñas y adolescentes; los divertidos talleres para desarrollar la autoestima, la comunicación asertiva, el autocuidado y el autocontrol de la ira; las oportunas reuniones de refuerzo escolar sacadas a puro “punche” cada sábado gracias al compromiso y generosidad de voluntarios y voluntarias de Educación y de CABILCA, que además no dejó nunca a ningún participante sin su rico refrigerio, preparado por las manos amorosas de sus integrantes; los inolvidables campeonatos y gymkhanas que parecían eternos recreos escolares con mucho colorido; las Campañas de Salud temidas en un principio por las vacunas antitetánicas, que luego fueron transformándose en una Fiesta de la Salud; las capacitaciones técnicas  que le permitirían a los y las adolescentes entre los 15 a 17 años tener una esperanza de empleo futuro o de cambiar ese trabajo que les restaba más que darle satisfacciones.  Y un grupo de adolescentes, en el que prendió el entusiasmo que sólo los emprendedores y emprendedoras tienen, decidieron aprovechar la oportunidad  que les ofrecíamos y se lanzaron a correr el riesgo de crear su propio negocio; que al final de la experiencia les dejó más de una lección aprendida y nuevos retos personales.   

Paralelamente a las actividades destinadas para los niños, niñas y adolescentes, trabajamos los domingos con sus padres y madres varios talleres participativos de sensibilización y desarrollo de capacidades personales sociales, rol protector frente al trabajo infantil y de emprendimiento. Y contaron con asistencia técnica y financiera que permitieron mejorar los ingresos de las familias, éstas se han organizado en la ASECTI  y administran de manera autónoma el fondo económico transferido a ella.

Geraldine nos dice en su testimonio, que ahora “me siento totalmente diferente, tengo ánimos de estudiar y ser profesional, valoro mi vida y mi esfuerzo que hago, haciendo respetar mis derechos, cumplir mis objetivos que me propongo y como sobrellevarlos, me siento bien, contenta de que gracias a las charlas y capacitaciones técnicas pueda ayudarme mucho”.

No todo ha sido fácil para Geraldine, reflexiona que le pareció difícil “el poder avanzar en los estudios  o sea cumplir con mis tareas y a la vez dedicar mi tiempo a trabajar, no tenía mis horas libres”.

Geraldine aprendió a través del proyecto “muchas cosas para bien, como proyectar mi vida para más adelante, diferenciando el bien y el mal, tanto del trabajo, mi salud, autoestima, y más que todo aprendí a ser responsable en mis estudios, como tener amigos, que a través del proyecto conozcamos experiencias de la vida de cada uno y ver la solución, conocer el mundo tal como es y saber decir siempre “yo sí lo puedo hacer”.

Y SÍ que has demostrado con creces que pudiste hacerla Geraldine!.  Hoy se encuentra trabajando feliz en la carrera técnica que escogió, como cosmetóloga en un prestigioso Centro de Belleza, muy querida por su empleadora y compañeras de trabajo. Y por cierto, se cumplió la aspiración que nos relataba en su carta, “es ser profesional” y sabemos que quiere poner su propio negocio para cumplir con otra noble aspiración como “enseñar a los demás lo que a mí me enseñaron, apoyar”  Y lo estás haciendo Geraldine, estas ayudando a sacar adelante a tus hermanitos, ¿se acuerdan del bebé en brazos al inicio de esta historia?  Hoy ya tiene 5 años.  ¡Cómo pasó el tiempo tan rápido! y no en vano. 

Erica Ramos Saldaña – 13 años.  Participa en el proyecto desde los  9 años.
Erica nació en Lima, pero sus padres son del Norte del Perú, llegó a Las Lomas de Carabayllo a la edad de tres años, donde transcurre su vida.   Pertenece a una familia nuclear, es la mayor de cuatro hermanos(as).  La relación con sus padres es buena, sin embargo la ponía triste escuchar a su madre decir que la “plata no alcanza”, por lo que decide acompañarla en la recolección de material reciclable por los alrededores de la zona, para luego venderlo a los depósitos ubicados en el lugar denominado El Huarango. A partir de ese momento, sus actividades diarias giraron en torno al trabajo y estudios.  

cartaerika

Nos dice en su carta:
“Hola, yo me llamo Erica Paola Ramos Saldaña. Tengo 13 años, vivo en Las Lomas de Carabayllo – Perú. Yo me sentía antes que comenzara el proyecto un poco triste porque muchos niños y niñas trabajan en reciclaje y otras actividades nocivas y no habían paseos, personas que nos ayudarán en nuestras tareas.
Ahora me siento feliz porque ya no trabajo y otros niños tampoco trabajan y el proyecto nos ayudó mucho en apoyarnos en nuestros estudios y porque hacíamos dinámicas muy divertidas.
Me pareció difícil aprender las matemáticas en el refuerzo escolar.
La experiencia del proyecto fue muy divertida porque aprendimos muchas cosas como expresarnos mejor y decir lo que sentimos.
Mis deseos para el futuro son que llegue a ser profesional y que todos también”.

Verónica Villarreal Echecalla.  8 años.

veronicaNació en el Distrito de Carabayllo, sus padres también son de Lima, pero no de Carabayllo. Vive con ambos padres y es la segunda de cuatro hermanos/as, reside en el Centro Poblado de Juan Pablo II, Lomas de Carabayllo, desde que nació. Cursa el segundo grado de primaria, en el Colegio Juan Pablo II. Ella  trabaja,  retirando las etiquetas de botellas de plástico recolectadas, en un depósito ubicado en el Centro Poblado de Valle Sagrado. En el periodo escolar, acompaña a su madre al trabajo los fines de semana y los días que no tiene tareas escolares; y en el periodo de vacaciones, la acompaña todos los días.  Incluso nos cuenta, que en dicho depósito almuerzan todas juntas.   Recientemente se incorporó a uno de los proyectos del CESIP. En la foto aparece con Rocío Yanqui, una de nuestras promotoras.