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Eliminar el trabajo infantil: la promesa de las transferencias condicionadas

Por: Hamid Tabatabai
Investigador Senior OIT

(Ginebra. Noticias de la OIT) En los últimos años, el éxito de los programas de transferencias en efectivo condicionadas (TEC) en América Latina ha provocado un interés sustancial por su aplicación en otras regiones del mundo. Los programas de TEC son, hoy en día, ampliamente promovidos como una forma de ampliar el ámbito de la asistencia social a los necesitados. La cantidad de publicaciones sobre los programas de TEC está aumentando con rapidez y muchos de los trabajos publicados están dedicados a su evaluación desde varias perspectivas.

Los programas de transferencias en efectivo condicionadas (TEC) son, como su nombre lo indica, programas de asistencia social que proporcionan una cierta cantidad de dinero en efectivo a los hogares pobres de forma regular, con la condición de que los beneficiarios cumplan ciertos requisitos orientados a su desarrollo humano, tales como enviar a sus hijos a la escuela o participar en programas de salud pública (vacunación, visitas regulares al médico, etc.). Son por lo tanto, un medio de usar incentivos financieros para motivar a los participantes o ciudadanos a adoptar comportamientos que quizás no sean de su interés personal en lo inmediato, pero que son importantes para la sociedad.

No es frecuente considerar la reducción del trabajo infantil como objetivo explícito en el grupo de programas de TEC actualmente en curso, con la destacada excepción del Programa de Erradicaçao do Trabalho Infantil (PETI) (Programa de erradicación del trabajo infantil), en Brasil, dirigido a combatir las peores formas de trabajo infantil. No obstante, diversas evaluaciones han mostrado que algunos programas de TEC también han sido realmente eficaces en la reducción del trabajo infantil, incluso en el caso de que el trabajo infantil no fue su objetivo explícito. En el caso del PETI, el programa ha conseguido un incremento en la jornada escolar y una mejora del éxito académico, y por la otra, ha reducido la participación de los niños y niñas en la población activa y el índice del trabajo peligroso.

Desde el punto de vista del trabajo infantil, la principal virtud del enfoque de los programas de TEC se basa en el hecho de que este enfoque tiende a tratar los principales factores determinantes del problema, como son la pobreza crónica, la vulnerabilidad ante crisis económicas, la ausencia de alternativas escolares, las condiciones del mercado de trabajo y los factores culturales.

Otra ventaja de los programas de TEC puede resultar de su equilibrio entre dos enfoques opuestos en la luchar contra el trabajo infantil: la inversión directa para el retiro, rehabilitación y reinserción en el sistema escolar de niños y niñas, que suele ser a pequeña escala y costoso, y la acción a nivel macro, que funciona a largo plazo. El enfoque de los programas de TEC puede centrarse específicamente en reducir el trajo infantil sin entrar directamente a controlar el proceso de transición del trabajo a la escuela, por ello tienen un mayor énfasis en la prevención que en la cura.

A pesar de las ventajas, los programas de TEC no dejan de tener también inconvenientes. Es posible que sea necesaria una gran cantidad de recursos para financiar las transferencias, alcanzar grandes poblaciones y mantener los programas durante el tiempo suficiente para obtener resultados sostenibles. La necesidad de datos puede ser considerable para los procesos de selección, seguimiento y evaluación, lo que puede significar una desventaja importante para muchos de los países menos desarrollados. Asimismo, la disponibilidad y calidad adecuada de los servicios sociales son requisitos esenciales que no siempre se cumplen y se deben incluir en los programas opciones de salida apropiadas con el fin de evitar la dependencia a largo plazo por parte de los beneficiarios.
La principal virtud del enfoque de los programas de TEC se basa en el hecho de que este enfoque tiende a tratar los principales factores determinantes del problema, como son la pobreza crónica, la vulnerabilidad ante crisis económicas, la ausencia de alternativas escolares, las condiciones del mercado de trabajo y los factores culturales.


Es necesario realizar investigaciones complementarias para esclarecer el papel de los programas de transferencias en efectivo condicionadas en la lucha contra el trabajo infantil, pero sobre todo, es necesario evaluar el potencial de replicabilidad de los programas de TEC bajo circunstancias diferentes. La mayoría de los TEC se han implementado en América Latina, una región en la que el trabajo infantil está menos extendido y donde las restricciones en cuanto a recursos y servicios son menos severas que en otras regiones en desarrollo. A pesar de ello, el valor del enfoque de los TEC para combatir el trabajo infantil tiene gran potencial para ser transferidos a África y Asia y demanda más investigación, así como experimentación con programas piloto.

A través de varias iniciativas, la OIT está llevando a cabo un desarrollo de conocimiento y capacidad para ofrecer asistencia técnica a sus Estados miembros en el diseño, implementación, monitorio y evaluación de programas de transferencias condicionadas centrados en la reducción del trabajo infantil. En este contexto, la transición a enfoques menos directos es indispensable si se quiere cumplir el objetivo de acabar con las peores formas de trabajo infantil en el plazo de una década. En el marco de la reciente iniciativa de la OIT “Acabar con las peores formas de trabajo infantil para el 2016” (No WFCL-by-2016), los programas de TEC pueden ser una herramienta poderosa para conseguirlo.

Fuente: OIT- IPEC